Santa María del Mar, y la cuadratura del círculo (1) copyright de Mercedes Izquierdo (2005)

Situado en la Plaza de Santa María 1, en el bonito entorno de “El Mercat del Born”, y la Barceloneta,  en pleno casco urbano de la ciudad de Barcelona.

 Si nos decidimos a hacer una visita a este monumento, descubriremos uno de los edificios más representativos de la arquitectura religiosa del gótico catalán y sin duda, de los más emblemáticos de la ciudad condal.

 El gótico catalán, se caracteriza por la austeridad y la sensación de un espacio único, a pesar de que las iglesias tengan naves.

 Iglesia

 Es una obra del arquitecto Berenguer de Montagut, y era el templo de los armadores y mercaderes de la Barcelona gótica. Este templo desde el exterior nos enseña un aspecto  sobrio, muy solido donde predominan las líneas rectas que apenas llama la atención, debido a la estrechez de las calles que la rodean. Es un auténtico tesoro, en su conjunto. Ya en su interior, comprobamos que consta de tres naves, con deambulatorio y sin crucero. 

No dejará de sorprender al viajero, cuando al traspasar sus muros, compruebe la  formidable altura que alcanza su nave central y las impresionantes columnas octogonales,  que posee; además del sugestivo rosetón, con una claraboya flamígera del S. XV que no es la original, porque esta fue destruida en el terremoto del 2 de febrero de 1428, que asoló la ciudad.

Por la igualdad de sus naves y por la separación entre los pilares, de 15 metros,  no tiene igual en toda Europa.

 Santa María del Mar, es un prodigio de las Matemáticas y de la Geometría Sagrada. Toda la iglesia es un juego numérico perfecto, nada es azar, todo está calculado hasta el mínimo detalle en su simbología. En este edificio singular todo conforma un puzzle perfecto, donde cada pieza encaja, y lo que dibuja es un cuadrado perfecto que podemos inscribir en una circunferencia. Uno de los secretos mejor guardados de los maestros canteros era precisamente lograr lo que podemos hacer en este edificio: dividir la anchura total de la  Iglesia en  en 10 partes iguales. La anchura del espacio  que ocupan la nave central y las laterales juntas, es decir, ocho de estas partes, equivale a la altura de las naves laterales, mientras que la mitad de este radio determina la altura de las capillas laterales. Un radio de cinco partes determina la altura de la línea de impostas, donde nacen las bóvedas, situándose, a la mitad de la altura del edificio.

 La razón de este juego matemático, que consigue esta simetría que dota a la Iglesia de espacio único, es la simbología. Recomendamos al visitante, que antes de emprender la visita, lea la obra, de D. Antonio Galera: “Los soldados del cordero”, donde fundamenta la semejanza que existe entre el Apocalipsis de San Juan y el régimen interior de los Pobres Soldados de Cristo.

 Y es que uno de los  motivos por  el que esta iglesia tiene esta simetría y esta sensación de espacio único está en  la simbología. En el Apocalipsis de San Juan, se describe la ciudad de Dios, la Jerusalén Celeste.  Como una ciudad perfecta en número y realizada gemas que representaban a las 12 tribus de Israel.

 La nueva Jerusalem desciende de los cielos y reaparece aquí, entonces, el Paraíso terrestre. La "rueda de los tiempos" vuelve a girar, de modo que si al final de un ciclo se realiza la "cuadratura del círculo",el ciclo nuevo ha de iniciarse con la "circulatura del cuadrado".

 No podemos olvidar la frase de San Bernardo de Claraval, auténtico promotor del ideario templario, “Dios es anchura, altura, y profundidad”,  y esa sensación de amplitud, sigue además con la definición  de que “Dios es infinito y es infinito porque es libertad”. Con estas sencillas palabras, San Bernardo, nos explicaba que en estos edificio góticos que fueron financiados en más de un 50 % por la Orden del Temple y otras Ordenes de Caballería, encierran los secretos de Dios, y su creación, entre sus muros. Y este que nos ocupa, es uno de los mejores ejemplos.

Santa Mª del mar, a pesar de no ser una construcción demasiado grande, tiene 4 puertas que simbolizan los cuatro tiempos del año litúrgico. Hecho que podemos constatar en otros lugares de España, relacionados con el Temple. Además, tal y como señala Jean Hani, las puertas cristianas, “son las puertas solsticiales, las cuales son la imagen de la Puerta al Cielo que no es otra que el propio Cristo”, de ahí que encontremos en ellas, el Cronocrator o Cosmocrator.

  Y es fácil ver los simbolismos zodiacales, en las jambas de todas ellas.

  Los nombres que reciben las puertas, que vulgarmente se conoce entre los barceloneses como “La catedral de Santa Maria del Mar”, a pesar de ser técnicamente una basílica son: Puerta de los  "Sombrerers", que es la más antigua. La de les "moreres", el fossar de les moreres. La del Born, la más nueva y la principal.  

Podemos ver en la puerta del Born, las esculturas de unos hombrecillos que portan  algo pesado sobre sus espaldas. Según  la tradición, son los denominados  "bastaixos" del barrio de la Ribera. Estos eran los estibadores del muelle que tomaron parte en la construcción del templo, ya que fueron ellos los que transportaron las piedras desde las canteras de  Montjuic.

 Sincero homenaje de los maestros canteros a estos trabajadores a cuyo esfuerzo debemos el deleite por esta maravilla arquitectónica.

 Recomendamos al visitante, que observe los escudos de los mecenas de la “catedral”, ya que algunos tienen un simbolismo enraizado en los hermanos canteros.

 Por todo este vasto simbolismo, de clara herencia templaria, es el que  ha conseguido tantas lucubraciones sobre su pertenencia a la Orden del Temple. Pero sea esta influencia cierta o no, sin duda, nadie que visite Barcelona, puede dejar de visitar este edificio, a pesar de no ser tan conocido como la catedral o la Sagrada Familia

Estimada amiga Mercedes:

Me parece muy interesante tu trabajo; la basílica de Santa maría del Mar, conocida popularmente como "La Catedral de los Gremios", siempre me ha llamado la atención, porque es una bombonera de arte gótico, y, en efecto, todo está en su justo lugar y ocupa las justas proporciones. Debemos destacar las claves superiores de los nervios, y más concretamente la que domina el cielo del presbiterio; todas ellas fueron eficazmente restauradas, hace 25 años, un buen amigo mío (q.e.p.d.), llamado Hugo Pracht Prades, quien utilizó el sistemas minéros para sustituir las partes de la piedra original dañada por el tiempo, por otra igual. Otro dato de interés en esta Catedral, es su altar dedicado a la Virgen del Olivo (Mare de Déu de la Olivera), que está en una capilla del sector SE de la basílica; la imagen original, negra, relacionada con los templarios, fue quemada durante la Guerra civil; la actual es una réplica; en este altar, cada año, para el mes de noviembre, la cofradía de la Virgen del Olivo nombra nuevos miembros cofrades, y yo tuve el privilegio de ser uno de los más recientes; en un acto sumamente emotivo; por partida doble: por un lado, la estrecha relación de este templo con los oficios, entre los cuales los agricultores (olivicultores), y por otro, por la relación de la imagen con los templarios.

Bueno, seguiremos hablando de lugares tan excepcionales como este, de la basílica de Santa María del Mar, que tantos hay en España, y que piden ser descubiertos, con los cinco sentidos. Mis felicitaciones, de nuevo, amiga Mercedes, por tu maravilloso trabajo.

Con un fuerte y fraternal abrazo.

Jesús Ávila Granados