La 

cruzada ibérica:

1.- Munio Alfonso de Ajofrín (Ruta 1)

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INTRODUCCIÓN

 

En la primera edición de este Congreso se definió la Caminería, como "La suma de los elementos que componen el camino, el caminante y su entorno", además de "Estudio de las vías de comunicación, de su relación con el entorno geográfico y social, y con los itinerarios históricos y literarios".

 

El itinerario que presento hoy, junto a sus rutas incluidas, guarda todos estos puntos, en el personaje de Munio Alfonso y en el contexto histórico-social del reinado de Alfonso VII, donde podemos observar, lo que significaron los territorios de las comarcas de los Montes de Toledo, Campo de Calatrava, Campo de Montiel, y Pedroches, en la Reconquista.

 

 

Pero sobre todo el legado cultural de dichas comarcas, ese territorio en el que continuamente se vivían razzias y algaradas, saqueos, tanto por parte de los cristianos como de los musulmanes. Es decir, gracias a este itinerario vamos a conocer el campo de batalla, donde se libró principalmente la Reconquista, la tierra de frontera.

 

Comarcas que precisamente por esas razzias, que las empobrecieron y por luego convertirse en territorios de las Ordenes Militares y el Obispado de Toledo, perdieron al menos, al primer golpe de vista mucho de su carácter y personalidad, siendo reinventado a partir del personaje quijotesco.

 

A estas había que añadirles, el territorio donde transcurrió tanto la infancia de Munio Alfonso como la del propio Alfonso VII, es decir Santiago de Compostela, Santa María de Celanova, Sahagún, etc.

 

Sólo quiero advertirles que intentar resumir en apenas 20 páginas, el trabajo que he realizado es casi impósible, dada la cantidad ingente de documentación, y datos diferentes que he trabajado, para que la ruta sea realmente un itinerario cultural, ya que he trabajado con la Antropología, Historia, Botánica, Gastronomía, Tradiciones, Leyendas, Literatura, etc.

 

Munio Alfonso, el caballero injustamente olvidado, por las últimas generaciones, representa el carácter recio e indomable, de las gentes que viven en las comarcas por donde transcurre el itinerario, sin duda es el mejor guía e intérprete de las mismas.

 

Sin duda, los caminos que recorrieron tanto Munio, como Alfonso VII, y sus contemporáneos, que enlazaba, Santiago de Compostela, la denominada "Las Vegas" medieval, léase, Sahagún, la ciudad de los tres culturas, Toledo, y el faro de occidente, Córdoba. Hacen de este itinerario, un hito para el conocimiento medieval de los territorios hispanos.

 

DOCUMENTACIÓN HISTÓRICA UTILIZADA

 

Los hechos de este glorioso pro-hombre, que hemos podido hallar y estudiar, además de los Anales toledanos, para dar forma a este itinerario, y al estudio que hemos desarrollado sobre el primer señor de Ajofrín, son los siguientes,

 

  •  

    Dignidades seglares, del Dr. Salazar Mendoza

     

    Ascendencia ilustre, gloriosos hechos y posteridad noble del famoso Nuño Alfonso, Alcalde de Toledo, Príncipe de su milicia y rico-home de Castilla, de D. Rodrigo Méndez Silva

     

    Historia de los Reyes de Castilla y León fol. 179- Pamplona 1615, que escribió el obispo y cronista Prudencio de Sandoval y en donde podemos leer su testamento

     

    Testamento que de nuevo es citado por el Conde Cedillo, para atestiguar, la antigüedad de la Iglesia de Ajofrín, en su Catalogo Monumental de la provincia de Toledo.

     

    El Nobiliario, que sobre los linajes toledanos, escribiera el jesuita Jerónimo Román de la Higuera

     

    Historia de África de D. Luis Mármol

     

    Árabes de España – Luis Conde

     

    Crónica del Emperador Alfonso VII

     

    Diferentes tratados de Heráldica, etc., consultas en foros de Internet y especialistas como José Domingo Vales-Vía

     

VIARIOS UTILIZADOS:

 

Decía Joseph Bedier, que "en el principio era el camino", el camino que unía ciudades, mercados, santuarios. Muchas veces eran sólo pequeñas veredas, humildes senderos, landas auténticamente desoladas que recorrían los animales y sus pastores.

 

En este momento de la historia, esos pequeños y grandes caminos están siendo recorridos por monarcas, nobles, frailes, peregrinos, caballeros guerreros, y además por judíos y musulmanes. No sólo de lo que hoy es nuestro país, sino de todo Occidente, que vienen atraídos por la superioridad de la ciencia musulmana, son los viajeros que vienen a Córdoba y Toledo.

Dice Joaquín Rubio Tobar, dentro del Curso de Cultura Medieval, que

 

"No resulta empresa fácil reconstruir el trazado de los caminos medievales antes de 1200 y presumo que la tarea tampoco será sencilla después de esa fecha. Lo que hoy parece difícil de seguir sosteniendo es la red de los caminos coincidía casi de manera perfecta con el trazado romano. Ya en la Edad Media la red debió de sufrir numerosos desperfectos y entre los siglos IX y X dejó de cumplir debido a su ruina la función para la que fue construída. A partir del siglo XI y a principios del siglo XII se sustituye por una nueva red, que está mucho más de acuerdo con la organización del terreno que nace con los señores feudales."

 

García Cortazar, nos explica que los caminos medievales en la península corresponden a tres órdenes de acuerdo con su status jurídico: vía pública, iter publicus, camino público. El usuario: via curritoria, karrale, carril, camino de carro, carral de vereda, camino de bestias,sendero, caminos que hacen referencia a su importancia histórica en la red: calzadas, strata, via mayor, vereda mayor, camino real, y caminos vinculados a los rebaños, con cañadas, cordeles y veredas.

 

Todos ellos eran utilizados en un momento dado, por lo que todo itinerario aquí expuesto es una posibilidad, dentro del laberinto de posibilidades.

 

Bien, es cierto que le hemos dado importancia a Ajofrín, en cuanto que era "el lugar", "el señorio de Munio", donde tenía alquerías y pueblos donde tenía propiedades como Cuerva, Argés, POlán, Majarliza, Arisgotas, y desde donde podía elegir si utilizar el camino del Puerto del Milagro, o bajar por Mora, hacia Calatrava la Vieja por Consuegra o incluso utilizar, la que sería más corta, y que hoy estaría casi plasmanda en algunos de sus tramos con la N-401.

 

Es por ello que he tenido en cuenta y aún sigo trabajando, con "trabajo de campo", con la documentación de.

 

MORALEDA Y ESTEBAN, J.:"IV.Vía Romana entre Toledo, Ajofrín, Orgaz y Yébenes"  Boletín de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo. Octubre 1919, primera época, nº 5, p.213 -221

MORALEDA Y ESTEBAN, J.: "Calzada Secundaria entre Toledo y Los Yévenes "  Boletín de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo. Octubre-Diciembre 1928, primera época, nº 36-37, p. 210 – 213

 

El Repertorio Villuga, ( nº 73) etc., ya que las paradas en los caminos suelen perpetuarse en el transcurrir de los años

 

Y otros víarios de interés para el personaje y su contexto

 

 

Fig.1 : Las calzadas romanas en Hispania

 

 

 

 

 

 

Fig. 3: Plano de las vías de Córdoba a Toledo

 

 

 

 

Fig. 4: El imperio de Alfonso VII

 

HITOS DEL CAMINO:

 

Santiago de Compostela – Santa María de Celanova – Sahagún - Toledo

 

 

 

Toledo – Mora – Caracuel – Alarcos - Almodóvar – Puertollano – Fuencaliente

 

 

Toledo – Ajofrín – León de la Sierra – Arisgotas – Majarliza – Guadalerzas - Calatrava la Vieja - Mariana (Campo de Montiel)

 

 

Córdoba – Carmona - Sevilla

 

UN ITINERARIO CULTURAL, ALTERNATIVO QUE PUEDE ADAPTARSE EN PARALELO OTRAS RUTAS EXISTENTES COMO LA DE DON QUIJOTE, CASTILLOS Y BATALLAS, SEFARAD, ETC.

 

 

Sin duda la excusa de conocer ese pasado que conformó la unificación de los territorios que hoy llamamos España, es una excusa perfecta para conocer la sociedad donde se desarrolló, sociedad formada por "cruzados" (castellanos, catalanes, aragoneses, gallegos y francos, entre otros), judíos, almohades, almorávides, monjes de los ribats musulmanes, cristianos mozárabes, Ordenes de Caballería, sus ancestros los "pardos", monjes de Cluny, monjes del Císter, reyes, peones de la Extremadura, escuderos, esclavos, siervos, campesinos, todos ellos dan color y forma al patrimonio tanto tangible, como intangible de este itinerario ya que todo ellos influenciaron en las manifestaciones religiosas, creencias, leyendas, mitos, música, folclore, literatura , formas de trabajo, arquitectura, técnicas agrícolas, rutas de comercio, y modos de vida de los pueblos que existen en el Camino de Toledo a Córdoba y su prolongación por las tierras de Carmona hasta Sevilla. Y por la llave peninsular que era Montiel, la ruta de la seda y de las especias, desde el Puerto de Cartagena

 

La conquista de Hispania, por parte de los musulmanes, estuvo a punto de quebrar la pertenencia de nuestro país, al mundo de la cultura occidental. En su triunfo coinciden, el apogeo de la expansión del Islám, y la decadencia de un reino visigodo, enfrentado por luchas de poder y ambición. Este dominio se logró en apenas cinco años, y duró 8 siglos. Y debido a los enfrentamientos que tenían las diferentes etnias, nunca se pudo realizar un estado musulmán unitario.

 

Sin embargo las transferencias culturales, del mundo musulmán, que en ese momento abandera lo más avanzado de la época, fueron decisivas para la formación de España, y el redescubrimiento de los clásicos.

 

Es por ello que ese legado islámico, en el pensamiento, artístico , costumbres y ciencias es la base que ha servido para dos actitudes que se dan simultáneamente en el español, la arabofilia más apasionada y la maurofobia más enajenada e irracional.

 

La influencia cultural aragonesa, donde se incluye la septimania, el antiguo principado judío, del sur de Francia, encabezados por unos "nobles cultos", procedentes del Languedoc.

 

Conforman la cultura plural de cristianos, musulmanes y judíos, no podemos olvidar que la familia de Munio, era gallega y el no pierde ese contacto, cuando tras cada conquista manda regalos a otro de sus familiares, el obispo de Santiago. Por lo que esas relaciones, entre Santiago y Toledo, sin duda los dos grandes focos de la cultura de Occidente en ese momento, estarían estrechamente relacionados en un intercambio cultural entre la orden cluniacense, orden de císter, y los sabios judíos y musulmanes. Estamos ante la forja del Camino de Santiago como vía de peregrinación y como foco de intercambio económico y cultural, así como la expansión del saber gracias la Escuela de Traductores de Toledo.

 

CONTEXTO HISTÓRICO DEL PERSONAJE

 

Alfonso VI, el rey que tomó Toledo, y cuyo vasallo más famoso era el Cid, había luchado durante toda su vida, contra los almorávides, y será su nieto Alfonso VII, quien vea su declive y la llegada de los almohades.

 

Alfonso VII, , hijo de la reina Urraca y del borgoñón Raimundo de Amous, personaje que vino acompañando a su primo el duque Eudes de Borgoña. En la cruzada que tendrá lugar en el año 1087, frente a Tudela, no sólo habrá una numerosa participación borgoñona, así como un gran número de nobles caballeros con sus huestes que provenían del Languedoc, incluido Raymond de Saint-Gilles, conde de Tolosa, que algunos años después se convertirá en uno de los principales artífices de la conquista de Jerusalén, también participaron caballeros que provenían de Poitou, Normandía, etc.

 

 

Fig. 5: Alfonso VII y su abuelo, Alfonso VI, el Bravo

 

 Raimundo de Borgoña, el padre de Alfonso VII, era sobrino de Constanza, la segunda esposa de Alfonso VI, quien a su vez era tía del duque de Eudes de Borgoña, su boda con la infanta Urraca, se celebró en el año 1090, año en el que muere el hermano de Alfonso VI, que era prisionero del rey, desde su destronamiento. Tras el esponsal, Alfonso VI, le da el gobierno de Galicia, y desde allí Raymond de Toulouse, hará una importante aportación en la reconquista de la Extremadura leonesa, y en el avance de la frontera portuguesa, sin dejar de ser un personaje influyente en la corte de su suegro. Raimundo aportó además a la corona castellano-leonesa, una gran influencia e importante empujón en las relaciones con la casa de Borgoña y en general con el sur de Francia, y de la orden cluniacense. No podemos olvidar, que la reina Constanza, era sobrina del gran abad de Cluny. Por lo que en ese momento podemos afirmar que se está gestando un entramado de relaciones familiares y políticas entre la corte leonesa y los más importantes señores del sur de Francia.

 

Nace Alfonso VII, en el año 1105 en Galicia, y apenas dos años después muere su padre, pasando a ser el ayo del pequeño, el conde de Traba, y que será desde entonces uno de sus más importantes protectores junto al poderoso obispo de Compostela, Gelmirez, siendo ellos quienes le coronan como rey de Galicia en el año 1111. En el año 1126, tras la muerte de su madre, la reina Urraca, es coronado rey de León y de inmediato emprende la recuperación del reino de Castilla que aún está bajo el dominio de Alfonso I el Batallador, segundo esposo de su madre. Con las llamadas Paces de Tamara, en el año 1127, finaliza la disputa entre ambos reyes, y Alfonso VII, nieto de Alfonso VI, es coronado rey de Castilla. Aún así, el rey deberá enfrentarse a diferentes rebeliones, entre las poblaciones más próximas al reino de Aragón

 

Tras la muerte de Alfonso I el Batallador, sin heredero, se convierte en pretendiente al reino, cosa que no logra, pero si conquista Zaragoza y la Rioja, cuyos escudos desde entonces, brillan en el escudo del Reino de León. Tras varias escaramuzas, y con el apoyo del norte del Pirineo, conseguirá el vasallaje del ejército navarro-aragonés y controlará amplios territorios hasta el sur del Ródano. Alfonso VII, ayudará en las luchas del conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV, contra los condados catalanes, unificando la Marca Hispánica.

 

En el año 1135, será coronado emperador en la catedral de León, su secreta ambición de unificar todos los reinos peninsulares, contra la hegemonía musulmana, se verá truncada, en el año 1143, en que tendrá que reconocer la independencia de Portugal y el matrimonio de Berenguer IV, con Petronila de Aragón, unirá definitivamente Aragón que desde entonces se convertirá en el Reino de Aragón.

 

Su aportación en la reconquista, comenzará en 1139, con varias expediciones y ataques contra poblaciones almorávides, y en 1146, una invasión almohade, obligará a fortificar la frontera y pactar con el almorávide Ibn Ganiya, la resistencia. 

En 1144, llegará hasta Córdoba, y en 1147, tomará Almería, junto con el rey de Aragón y Navarra, y el conde de Barcelona.

 

En 1157, los almohades recuperarán Almería, y el 21 de agosto de ese año, morirá Alfonso VII, en su viaje de regreso a León. Sus dos hijos, se repartirán el reino, que de nuevo quedará dividido en dos: el Reino de León y el Reino de Castilla.

 

 

EL PERSONAJE DE MUNIO ALFONSO:

 

Como hemos visto, en esta más que resumida biografía de Alfonso VII, el mayor aporte militar de su reinado, fueron esas incursiones contra poblaciones almorávides,y la lucha contra los almohades, que le llevará a que su ejército entre en Córdoba y la conquista de Almería.

 

El artífice de la mayoría de estas hazañas, no era otro que el protagonista de nuestro itinerario cultural, Munio Alfonso de Ajofrín, cuya vida repasaremos ahora, tanto en legajos que han llegado a nosotros, como en la literatura, envuelta en aura legendaria, conformando de esta forma nuestro itinerario.

 

 

 

Fig. 6: Escudo de armas de Munio Alfonso, que podemos observar en diferentes lugares de Ajofrín, y en las tumbas de algunos de sus descendientes en la Baja Edad Media, en la ciudad de Toledo. Como podemos observar dicho escudo, guarda similitud con el escudo más antiguo que conocemos de la Orden de Calatrava.

 

En los Anales Toledanos, nos lo describe como el décimo alcalde que tuvo la ciudad, siendo nombrado en ellas, como "vir bellicosissimus".

 

Los ascendientes de Munio Alfonso, ascienden al cónsul romano Lucio Murio, Munio estaría así emparentado con Ursina Munialona de Coimbra, nieta del rey Witiza. De este mismo tronco procedería Munia Elvira, fallecida en el año 921, nieta del rey Ramiro I, cuyo hermano fue el obispo de Mondoñedo, la cual estaba emparentada con el Conde Sandino Moniiz, y también de la misma rama familiar descendía su mujer Eilo, emparentada con el conde Munio Ordóñez, ambos le compran el 10 de junio del año 974 al abate Gongesindo del Monasterio de Celanova, unas tierras en la villa de "Dornas", junto al Sil.

 

Otro de los miembros de tan noble estirpe, ya contemporáneo de Alfonso Munio, padre de nuestro héroe, sería el conocido Felez Munio, probablemente hermano o primo hermano del mismo, que es el personaje que según el poema, recoge a las hijas del Cid, doña Elvira y doña Sol, en el robledal de Corpes- Y esto nos lleva a otro de los personajes citados en el poema, que es del mismo linaje y recogido en otras crónicas, que es Munio Gustioz, cuñado de Jimena, que también aparece en los legajos como Alvar Álvarez, que es precisamente el conquistador de Mazarambroz ( pueblo próximo a Ajofrín en la comarca de los Montes de Toledo), así como de otro pueblo monteño, llamado Almonacid. Este caballero es conocido, en una leyenda de Medinaceli (Soria) con el sobrenombre griálico de "Caballero del Sol". Y ya más cercanos, tenemos a Jimena Munio, que será la amante de Alfonso VI, y madre de la futura reina Teresa de Portugal.

 

Según el testamento, recogido por Sandoval, que dice lo siguiente:

 

"Si mi muerte acaeciese cerca del monasterio de Celanova en Galicia quiero y mando sea mi cuerpo sepultado en dicho monasterio donde yace mi tío el conde d. Suario. Si acaeciese cerca del Monasterio de Sahún do facere muchos de mis parientes, quiero que en él me entierren , y si en el reyno de Toledo, quiero que me entierren en la iglesia de Ajofrín, mi lugar o en la iglesia de Santa María de Toledo, o en S. Román.".

 

 

 

Fig: 7 -8 imágenes de archivo familiar, Santa María Magdalena en Ajofrín, en 1910, romería a San Pablo de los Montes, aún hoy transcurre en algunos tramos por caminos medievales

 

Pero en el testamento, hayé los antecedentes más cercanos y fidedignos, que son el Conde D. Suario y su padre Alfonso Munio. Pese a que varios estudios previos sobre Historia, no ubican la importancia de los personajes y comentan que deberían ser unos caballeros llegados a las puertas de Toledo, y que no existen más datos al respecto, debemos comentar que estaban equivocados. El conde citado, como tío de Munio Alfonso, no es otro que Suero Bermúdez (Suarius), conde leonés, del que la Crónica de Alfonso VII, dice lo siguiente: "Después de esto , a los tres días el conde Suero, hombre resuelto en sus decisiones indagador de la verdad y que poseía en tenencia Astorga, Luna, Gordón con parte del Bierzo, y también Babia, Laciana y todo el valle hasta la ribera del Eo y hasta Cambruñana, se presentó a él con sus amigos y parientes, a saber, con su hermano Alfonso y el hijo de este, Pedro Alfonso, a quien posteriormente nombró conde (…)" Y más adelante añade: "… y tras muchas entrevistas, a los que aún permanecían rebeldes en las torres el rey les envío a los dos condes aludidos, Alfonso, y Suero.."

 

De estos pequeños datos, y tras consultar en diferentes archivos históricos, y la Biblioteca Nacional, sacamos la conclusión de que Munio Alfonso de Ajofrín, era sobrino del conde Suario, hombre de confianza de Alfonso VII, e hijo de conde Alfonso Munio. Y el hermano de Munio Alfonso, era el también conde D. Pedro Alfonso, que fue uno de los hombres destacados en la toma de Almería

 

 

De sus hijos, tenemos noticia, a los que se ceden terrenos incluso en las cercanías de Alcazar de San Juan, así como el hijo de Munio Alfonso, Pedro Alfonso, nombrado en documentos de cesión y compras de alquerías en los Montes de Toledo, como el templario Pedro el Cruzado que partió, en lugar de su padre junto al gran amigo de este, el que fuera también Alcaide de Toledo, el conde D. Rodrigo González Girón, dice la crónica de ultramar, al respecto :

 

El conde inmediatamente besó la mano al rey, se despidió de sus parientes y amigos, y marchó a Jerusalén, donde se distinguió en muchas batallas que se dieron contra los infieles. Allí labró un castillo muy fuerte llamado Torón, situado frente de Ascalona, el cual guarneció con tropa de infantería y caballería, y proveyéndolo de muchos víveres le entregó a los soldados del Temple.

 

 

Castillo templario de Torón en Tierra Santa, fue edificado con el dinero de los nobles castellanos , Alfonso VII, y el Conde Rodrigo Gonzáles Girón, lo entrega a la orden, en la que entra a formar parte.

 

 

Este conde volvió junto a Pedro, en calidad muy seguramente de "espía" de la Orden, ya que estuvo a las ordenes de Don Ramón conde de Barcelona, de Don García rey de Navarra, y de Abengaman príncipe de los sarracenos en Valencia, hasta que dándole éstos una bebida le ocasionaron la lepra. Por lo que vuelve a uno de los conventos del Temple en Jerusalén, donde muere. Pero esta, como hubiera dicho Michael Ende, es otra historia, que en breve será publicada.

 

Pero prosigamos con la biografía, de nuestro querido Munio Alfonso de Ajofrín, esta vez la fuente, es D. Rodrigo Méndez Silva, el que nos continúa explicando que a Alfonso Munio, al que se le da título de conde, es premiado con la villa de Ajofrín, villa con numerosos vestigios romanos, visigodos, (aunque no sabemos porque, no aparecen en la carta arqueológica del término, recientemente confeccionada) y que se conocerá durante siglos como el granero y la viña de la catedral de Toledo.

 

Munio Alfonso, parece probable que naciera en el año 1090, en Celanova, en cuyo Monasterio fue educadogozando de una educación al estilo borgoñón y languedociano, de los caballeros que había de esa procedencia en la corte de Alfonso VI, y muy seguramente, en esa época nacería la amistad con Alfonso VII, que le llevó a este a llorar desconsoladamente su muerte, se nos dice de él en las viejas crónicas, que era prudente y disciplinado, mostrando desde joven grandes dotes para el manejo de las armas.

 

Casó con la bella Fronilde de quien tuvo a Pelayo Munio, y Doña Fronilde. En segundas nupcias, en Toledo, casó con Teresa Barroso, hija de Pedro Gómez Barroso, familia deducida de caballeros godos, que en la perdida de España, año 714, quedaron en aquella ciudad, conociéndose después como mozárabes. De estas nupcias nacerán: Fernando Munio, Pedro Munio, Alfonso Munio, Telle Munio, y Juan Munio, además de algunas hijas, entre ellas Jimena Muñiz, que se casará con el conde Don Pedro Gutiérrez de Toledo.

 

 La crónica de Alfonso VII, nos cuenta que en el año 1131, se le hará Alcaide de la fortaleza de Mora, cuenta la crónica que en esos días, Calatrava la Vieja está gobernada por el caudillo Farax, que junto a otro llamado Alí, de San Esteban, comienzan a hacer emboscadas por las noches, en los territorios toledanos y este hecho no es advertido como algo grave por el Alcaide de Toledo, Gutierre Armíldez, que estaba en Alamín. El cual por la mañana, los persigue con 40 hombres, cayendo en la emboscada que le tenían preparada, prosigue la crónica:

 

Un caballero de Toledo cuyo nombre era MUnio Alfonso, que había nacido en Galicia y era alcaide de Mora, también fue hecho prisionero junto con otros caballeros cristianos en el citado combate y llevado a Córdoba, le encarcelaron y le atormentaron con hambre y sed. Pero después de muchos días pagó por su libertad oro, mucha plata, mulos, caballos, y muchas armas y al pagar su rescate fue a Toledo y después a su castillo, llamado Mora. Este llevó a cabo posteriormente muchos combates contra el territorio de los moabitas y de los agarenos y mató a reyes extraordinarios y caudillos, según está escrito en este libro".

Años después, el rey Azuel de Córdoba, y Avenceta, rey de Sevilla se reunirán, y harán estragos de nuevo, en los territorios de Toledo, sobre todo en Alamín y Escalona, tomando la fortaleza de Mora, por una posible negligencia de Munio, ya que no tenía suficientes hombres y alimentos para aguantar un asedio por parte de los musulmanes. Muy seguramente la razón sería que estas tropas en ese momento estaban defendiendo su Villa de Ajofrín, que estaba también en la vanguardia de la defensa de Toledo y era objetivo de esas razzias.

 

Cuando se entera de la pérdida del castillo, el rey, construye frente al castillo tomado por los musulmanes, otro castillo, Peña Negra, y lo deja en manos de Martín Fernández, el cual les hace la guerra, hasta recuperar la vieja fortaleza.

 

De nuevo retomamos la crónica:

Munio Alfonso se avergonzó y durante muchos días no se atrevió a presentarse ante el emperador, sino que se expuso a un gran peligro y con amigos guerreros de Toledo, Guadalajara, Talavera, Madrid, Ávila, Segovia y otras ciudades no dejaba de hacer la guerra diariamente en el territorio de los moabitas y de los agarenos, hacía numerosísimas matanzas, incendios y saqueos, luchaba con muchos príncipes y caudillos de los moabitas y de los agarenos, los vencía y mataba y tomaba sus despojos".

Viendo el emperador que Munio Alfonso era un hombre aguerrido, le mandó venir a su presencia, le otorgó su favor, le nombró segundo jefe militar, es decir, segundo alcaide deToledo y mandó a todos los caballeros y peones que habitaban en todas las ciudades y castillos que están en la Transierra que le obedeciesen. Igualmente le obedecían todos los guerreros de Extremadura entera, por su honradez y pericia militar demostrada en las numerosas batallas que con él hacían en el territorio de los musulmanes. Pero los moabitas y los agarenos que estaban en Oreja ocasionaban un daño muy grande en Toledo y en todas las ciudades"

En una de estas incursiones, atacaron el propio Toledo, mientras el rey estaba fuera de la ciudad, y la emperatriz Berenguela, mandó un mensajero a los musulmanes "¿No veis que lucháis contra mí, que soy una mujer, y esto no os honra¿? Si queréis luchar, id a Oreja y luchar con el emperador , que os espera con sus líneas armadas y dispuestas". Cuando oyen esto, los moros, salen de inmediato hacia Oreja… Sin duda, eran otros tiempos…

Pero, ¿qué era de Munio?, pues casi nada, con un ejército de 900 caballeros, y mil peones escogidos, cuenta la crónica:

 

… y, tal como tenía costumbre, se dirigió con ellos a la mitad de la campiña de Córdoba y fijaron allí sus tiendas, se apoderó de oro, plata y grandes riquezas, hizo muchos prisioneros y causó numerosas muertes por toda la campiña de Córdoba.

 

Uno de estos prisioneros escapa, y se reune con Avenceta, rey de Sevilla y con Azuel, rey de Córdoba y le cuenta lo que están haciendo los cristianos, encabezados por "el gallego", cuando se enteran, mandan pregón por todas las tierras de Carmona, Sevilla y Córdoba y reunen un ejército formidable, cuando Munio ve de lejos el ejército que se les viene encima, dice:

 

"Veo que detrás de nosotros vienen los reyes de los moabitas con grandes tropas de caballeros y peones. Apresurémonos ahora, vayamos al matorral de Montiel y esperémosles allí con nuestras tropas dispuestas". Llegaron al citado lugar, fijaron allí sus tiendas de campaña y todos, tras doblar sus rodillas, invocaron al Señor en oración diciendo: "OH Jesús Nazareno, que por nosotros estuviste colgado del madero y por nosotros derramaste tu sangre, he aquí que los moabitas y los agarenos, enemigos tuyos y nuestros, se han unido contra nosotros para perdernos. Compadécete de nosotros, líbranos. OH magna Virgen entre las vírgenes, intercede por nosotros ante tu hijo, nuestro señor Jesucristo, y, si nos liberas, fielmente daremos a tu iglesia construida en Toledo los diezmos de todo lo que nos has dado o nos des. Santiago, Apóstol de Cristo, defiéndenos en el combate, para que no perezcamos con la terrible sentencia de los musulmanes".

Dicho esto Munio Alfonso dispuso en orden de combate dos ejércitos muy poderosos de caballeros contra los musulmanes y de nuevo el susodicho Munio dijo: "OH hijos de los cristianos de Dios, confortaos y luchemos con audacia y valentía contra Avenceta, rey de Sevilla, que es el más fuerte de todos los musulmanes, puesto que, si Avenceta , fuera vencido o matado todos están vencidos. Y procurad que ninguno de nosotros muera huyendo, puesto que es mejor para nosotros morir en el combate en un solo lugar que dispersarnos por aquí y por allá". Y dijo de nuevo: "Recordad compañeros míos, que en otro tiempo y 62 compañeros que estaban conmigo, de los cuales algunos están presentes y otros quedaron en nuestras ciudades, luchamos con el rey Texufin, con todo el ejército de Córdoba y con muchos miles de caballeros y peones en el campo al que llaman Almodóvar de Tendas, el Señor los puso en nuestras manos y fueron vencidos, el rey Texufin huyó y sus jefes militares, caudillos y muchos de cientos de caballeros y peones murieron, en tanto que los demás huyeron; y ninguno de nosotros huyó, excepto un solo caballeros, nos apoderamos de sus innumerables despojos y regresamos en paz a nuestras ciudades". Y de nuevo dijo: "Tan fácil es para Dios poner a muchos en manos de pocos como a pocos en manos de muchos. Sin embargo, suceda ahora tal como haya dispuesto la voluntad del cielo". Luego, tomaron parte en los sacrificios de los clérigos que tenían consigo

Y viendo el rey Avenceta que las tropas de los cristianos eran muy pocas numerosas y que en ellas no había ningún estandarte de nobles, excepto únicamente el de Munio Alfonso, alcaide de Toledo, dijo a los que estaban a su alrededor: " ¡OH locos cristianos, hijos de perra, de que modo habéis venido a perder vuestras cabezas¡" Pero, una vez iniciado el combate, inmediatamente el rey Avenceta de Sevilla, fue abatido por dos caballeros de Toledo ( uno se llamaba Pedro Alguacil, y el otro Roberto de Mongomariz) murió y su cabeza fue cortada.

Se apoderaron de mucho oro y plata, de los estandartes reales, vestidos valiosos, armas de muy buena calidad, corazas, cascos, escudos, caballos muy buenos con sus sillas, mulos, mulas y camellos cargados de numerosas riquezas. Colgaron las cabezas de los reyes en la punta de las lanzas en las que estaban los estandartes reales , y en cada una de las lanzas se suspendieron las cabezas de los caudillos y jefes militares. Munio Alfonso mandó envolver los cuerpos de los reyes en espléndidos paños de seda, los puso en una llanura verde y dejó con ellos a los musulmanes para que los custodiasen hasta que fueran retirados de allí. Y al volver al campamento cantaban un himno y bendecían al Señor, porque su misericordia es eterna.

Y llegó el día siguiente. Entonces Munio Alfonso y sus compañeros levantaron el campamento y llegaron a Toledo y entraron en la ciudad por la puerta de Alcántara; delante de ellos iban los estandartes reales en alto y las cabezas de los reyes en la punta de las lanzas, después los caballeros nobles cargados de cadenas, a continuación la población musulmana con las manos atadas a la espalda. Les seguían los peones de los cristianos llevando los caballos de los reyes y los mulos y las mulas de los caudillos, jefes militares y caballeros con sus magníficas sillas repujadas de oro y plata, a continuación los mulos y mulas que llaman acémilas y los camellos cargados de armas y de toda clase de despojos.

Y llegaron de tal modo ante las puertas de la iglesia de Santa María, donde estaban presentes la emperatriz doña Berenguela, esposa del emperador, el arzobispo de Toledo , don Raimundo, todo el clero, todos los caballeros de la ciudad, y el pueblo entero, que había acudido a ver el prodigio y la victoria. Y después que vieron las cabezas de los reyes musulmanes en las puntas de las lanzas, en las que estaban izadas las enseñas reales, todos quedaron admirados y entraron en la iglesia de Santa María cantando y entonando con enorme alegría el "Te deum laudamus, te Dominum confitemur", hasta el final. Y después que se dio la bendición, el arzobispo y todos se marcharon a sus viviendas.

Al día siguiente, muy de mañana, la emperatriz doña Berenguela, Munio Alfonso, y sus compañeros enviaron mensajeros al emperador, que estaba en Segovia, con la siguiente misiva: "Esto dicen a su señor el emperador la emperatriz, tu esposa, y Munio Alfonso, al que nombraste Alcaide de Toledo: "No tengas ninguna pereza de venir hasta nosotros ni te retardes nada, sino que ven a tu palacio de Toledo, y allí verás grandes maravillas y la victoria que el Señor te ha proporcionado a ti y a todo tu reino". Tras oír esto, el emperador se alegró sobremanera y se dirigió inmediatamente a Toledo.

Quinta parte del enorme botín para el rey, diezmo para Santa María de Toledo y numerosos regalos que se envían a Santiago de Compostela.

 

Munio, manda colgar las cabezas de los caudillos, en la parte más alta de la ciudadela de Toledo, pero la emperatriz se apiada y las envuelve en ricas telas y en ricos cofres, se las manda a sus viudas. Cuando el rey Texufin, se entera de lo que ha sucedido, y que el territorio de los agarenos, se ha quedado sin rey, monta en cólera y tras nombrar a Avengamia, como gobernador de Córdoba, Sevilla, Carmona y Granada, le dice:

 

"Toma en abundancia oro y plata de mis tesoros, vete al territorio de los cristianos y véngate de nuestros hermanos los reyes que han muerto. Que tu espada no perdone ninguna región suya y somete toda ciudad fortificada y plazas fuertes en beneficio mío y tuyo".

 

Los musulmanes, con uno de los mayores ejércitos que se vieron en la Reconquista, arrasan por donde pasan y no tienen mayor pensamiento que tomar Mora y matar al Alcaide de la fortaleza, Munio Alfonso, señor de Ajofrín.

 

"Se llevó a cabo el día primero del mes de agosto. El mencionado Munio Alcaide de Toledo, antes de que amaneciera salió del citado castillo el mismo y cuarenta caballeros deToledo con él, tras dejar allí su compañero Martín Fernández para proteger el castillo. El referido Munio Alfonso y sus compañeros subieron a un monte frente a Calatrava para ver y oír que sucedía. Y mientras los caballeros del alcaide de Toledo. Pues bien, Munio Alfonso le dijo: "¿De quien eres tú, de dónde eres y a dónde vas?" Este le dijo "Yo soy un servidor agareno, esclavo de Farax, adalid de Calatrava, y mi señor me ha enviado para acecharte". Munio Alfonso, le dijo "¿Dónde está el adalid Farax?" El le respondió: "He aquí que me sigue a mis espaldas con una gran multitud de caballeros y peones llevando consigo camellos, mulos, caballos y asnos cargados de harina y de toda clase de alimentos que puedan comerse, con el fin de fortificar el castillo llamado Mora, y después de esta multitud sigue el adalid Farax junto con una muchedumbre de moabitas y agarenos, caballeros, peones y ballesteros, cuyo número es casi de cuatro mil. Y han venido con la intención de matarte a ti y los que están contigo, si pueden encontrarte algún lugar". Todavía tenía la palabra en su boca y he aquí que el primer contingente de musulmanes se presentó inesperadamente, Munio Alfonso y sus compañeros entablaron combate con ellos, inmediatamente los musulmanes fueron vencidos y dieron la espalda, muchos de ellos fueron muertos y los demás huyeron por aquí y por allá dejando numerosos despojos en el campo de batalla."

De nuevo hay otro ataque, y Munio se da cuenta de que aquello no pinta bien y por ello, le dice a Martín Fernández:

"Don Martín, sepárate de mí tú y todos tus caballeros, vete a Peña Negra, y protégelo con diligencia, no sea que vengan los moabitas y los agarenos por el lado opuesto y ocupen antes el castillo , y se originará una gran confusión en el palacio de nuestro señor emperador. Por lo demás, mis compañeros y yo lucharemos con ellos; suceda tal como la voluntad del cielo haya dispuesto. Martín Fernández y todos sus caballeros regresaron al castillo para custodiarlo. A su vez Munio Alfonso, dijo a un hijastro suyo, hijo de su esposa, al que aquel año había hecho caballero en el día de la Pascua: "Vete a Toledo a casa de tu madre y cuida de ella y de mis hijos , tus hermanos. No quiera Dios que tu madre quede privada de ti y de mí en un solo día". Entonces aquel caballero le dijo: "No iré, sino que moriré contigo". Entonces, Munio Alfonso le golpeó enfurecido con la contera de la lanza y el marchó a Toledo contra su voluntad llorando y lamentándose.

En aquel momento los moabitas y los agarenos luchaban contra Munio Alfonso y sus compañeros y cayeron heridos muchos de unos y de otros. Una vez que Munio Alfonso vio que él y sus compañeros estaban completamente vencidos, subieron a un risco llamado Peña del Ciervo, y los arqueros le siguieron. El toledano Munio fue herido gravemente por los arqueros y murió; todos los caballeros que estaban con él murieron a su alrededor, y la mayor parte de los jefes militares de los moabitas y de los agarenos murieron.

El adalid Farax llegó y cortó su cabeza, el brazo derecho con el hombro, la mano y su pie derecho con la pierna, le despojó de sus armas y envolvió su cuerpo mutilado en lienzos limpios. Cortaron muchas cabezas de los caballeros cristianos, y enviaron la cabeza de Munio Alfonso a Córdoba, al palacio de la esposa de Azuel, y a Sevilla, al palacio del rey Avenceta, después al otro lado del mar al palacio del rey Texufin, con el fin de que se conociese en todo el territorio de los moabitas y de los agarenos. El brazo y el pie de Munio Alfonso y las cabezas de los demás caballeros los colgaron sobre una alta torre que hay en Calatrava.

Y habiendo oído los habitantes de Toledo lo que habían hecho los musulmanes, fueron y cogieron el cuerpo de Munio Alfonso y los cuerpos de sus compañeros y los enterraron en el cementerio de Santa María de Toledo. Y durante muchos días la mujer de Munio Alfonso con sus amistades y las restantes viudas iban junto al sepulcro de Munio Alfonso, lloraban de este modo con llantos y decían: "OH MUnio Alfonso, sufrimos por ti. De la misma manera que la esposa ama a su único marido, así te amaba la ciudad de Toledo. Tu escudo nunca vaciló en el combate y tu lanza nunca se volvió atrás; tu espada no regresó de vacío. No anunciéis la muerte de Munio Alfonso en Córdoba y en Sevilla, ni la anunciéis en el palacio del rey Texufin, no sea que se regocijen las hijas de los moabitas, salten de alegría las hijas de los agarenos y se entristezcan las hijas de los toledanos".

Murió Munio Alfonso, al que hemos mencionado bastante como alcaide de Toledo, y todos los guerreros que estaban con él por culpa de un gran pecado que cometió contra Dios, a saber, porque mató a su propia hija, la que tenía de su esposa legítima, a causa de sus amoríos con un joven, y no fue compasivo con su hija, de la misma manera que el Señor era misericordioso con él en todas las batallas que emprendía, ni se acordó de la mujer sorprendida en adulterio, al a que los escribas y fariseos colocaron delante del Señor y quisieron lapidar , a los cuales dijo el Señor: "Quien de vosotros esté sin pecado, arroje la primera piedra contra ella". Mas Munio Alfonso lloró este pecado durante todos los días de su vida y quiso ir en peregrinación a Jerusalén, pero Raimundo, arzobispo de la Iglesia de Toledo, y los demás obispos y clérigos, tras los ruegos del emperador para que no fuese en peregrinación le impusieron como penitencia que combatiese constantemente a los musulmanes, como hizo hasta que lo mataron.

Tras este suceso, el propio Alfonso VII, llorará tan desconsoladamente, que los cortesanos, le rogarán de que no llore tanto, porque el pueblo va a empezar a rumorear, Alfonso, desde su más profunda tristeza, se quedará en silencio y acto seguido, dirá:

 

 

"Regresad cada uno de vosotros a vuestras propiedades y el año próximo todos vosotros, todo el ejército de Galicia, León, y Castilla y todos los caballeros y peones de Extremadura entera estad conmigo en Toledo a mediados del mes de septiembre"

 

Y, efectivamente un año después, el ejército de Alfonso VII, arrasará el Campo de Calatrava, Pedroches, y tomará, entre otras fortalezas, la de Calatrava la Vieja, donde destacarán los caballeros templarios, de ahí que el rey done diche fortaleza, a la Orden.

 

Ya que muy seguramente, a la cabeza de ellos, iría el hijo templario de Munio Alfonso, Pedro el Cruzado, así como el hermano de Munio, el conde Pedro Alfonso, el cual destacará, en la toma de Almería, tal y como recoge el poema dedicado a esta gesta.

 

 

 

 

MUNIO ALFONSO EN LA LITERATURA

 

Esta vida trágica, y aventurera, no es extraño que excitara la imaginación de poetas y dramaturgos, ya que incluia la tortuosa muerte de su hija, en manos del propio padre, por ello, sobre todo llamó la atención de escritores románticos, entre los que destacará Gertrudis de Avellaneda, la cual dedicará una de sus obras de teatro a la figura de Munio Alfonso. Ya que no fue otro, según cuenta la leyenda que el futuro rey Sancho, que a pesar de tener concertado el matrimonio con doña Blanca, infanta de Navarra, estaba perdidamente enamorado de la hija de Munio, y todo este lío, se destapó, cuando la emperatriz Berenguela, recomienda el matrimonio de la muchacha con el conde d. Pedro Gutiérrez de Toledo, ajena al amor que profesa su hijo por esta. Extraigo de la obra lo siguiente y desde aquí reinvidico la figura de esta escritora femenina y sus entretenidas obras de teatro:

 

SANCHO

 

Eso no es cierto,

¡Hija de Munio Alfonso¡ Si su frente

Sólo se adorna de laurel eterno,

Regias coronas a sus plantas postra

Y otras sostiene con su invicto acero

¿Qué augusta estirpe desdeñar podría?

A la del héroe que dilata imperios

Y abate pueblos de su gloria al soplo

¿Quién más digna que tú del sólio excelso?

Si mi Fronilde, si que Dios escuche

Desde su trono el juramento santo

Que ante él pronuncio, al darte para siempre

La que estrecha la tuya, ardiente mano

¡Juro que – viva tú- mujer ninguna

Podrá sin crimen ocupar mi tálamo

Porque esposo soy, porque te empeño

Mi fe de caballero y rey cristiano

 

Munio, mata en las sombras a su hija, sin poder ver al amante, que no es otro que Sancho, que ya ha hablado con su madre, para que Fronilde sea, su esposa. Y en mitad del duelo, con este, aparece el conde, que trae el permiso de Alfonso VII, para que Sancho se despose con ella. Munio, enloquece, y rompe su espada. Renuncia a todo, y quiere partir a Tierra Santa, pero el obispo y el rey lo impiden y Munio, exclama:

 

"Ricas regiones de la noble Iberia, de Covadonga, repitiendo el grito, y dando al viento la cristiana enseña, machemonos a aplacar los caros manes con torrentes de sangre sarracena (…) oh hija del corazón, y cuando alcances , el holocausto que en la tumba me espera, un hueco en ella me concede pía, para cubrir mi cuerpo y mi bandera".

También diferentes poetas, le dedicarán sonetos a lo largo de la historia, ya que de no ser por la muerte prematura, seguramente habría llegado a ser tan grande como el Cid Campeador, o al menos habría sido digno sucesor de este, en los poemas de gesta.

 

Uno de sus hijos, que heredará la torre Cervatos, será el origen del linaje de Cervantes, y entres sus descendientes, habrá incluso hasta reyes.

 

ITINERARIO CULTURAL:

LA CRUZADA IBÉRICA: MUNIO ALFONSO DE AJOFRÍN

(JUDÍOS, MORISCOS, Y CRISTIANOS EN TIERRAS DE LIBERTAD)

 

LA IDENTIDAD JUDÍA

 

Julio Caro Baroja, en su obra "Los pueblos de España", no precisa los límites culturales y etnográficos de esta zona. Pero se puede decir, que los llamados rasgos primordiales proceden del universo castellano.

 

En el libro, "Cultura y pertenencia en Castilla la Mancha", se nos dice:

 

El imaginario, (imagen que una comunidad tiene de sí, mediante la proyección de los otros) de esta región en los primeros momentos de su formación es de fragmentación; su nacimiento se asemejaría a un rompecabezas formado por los retazos territoriales que los otros no han incorporado. Castilla la Mancha no deja de ser Castilla y ésta la parte cultural constituiva más importante de lo que es España. Es un imaginario contradictorio, por una parte está el orgullo de la pertenencia a Castilla ( generadora de lo español), y por otra ( y esto estaría en relación con el momento político de la Transición) la frustación histórica que supone no encontrar el acomodo correspondiente.

 

La percepción que se tiene de estas tierras ( tanto los de dentro como los de fuera) antes del proceso autonómico, gira en torno a unos cuantos tópicos de carácter geográfico, histórico-literario e incluso psicológico. La llanura manchega ( la más extensa de España y por donde anduvo un famoso hidalgo, ficción que ha contribuido más que cualquier otro marcador a generar identidad) el ser lugar de paso entre el Centro y el Sur y Levante; el ruralismo (apenas si han existido focos industriales); la emigración, los latifundios y caciques; la usencia de clases medias (burguesía); el sincretismo cultural, o rasgos psicológicos colectivos como: la sencillez y la humildez, gente sincera y de palabra, hospitalidad, sumisión, y laboriosidad, etc. son estereotipos que vagamente se han ido incorporando a la imagen de los castellano-manchegos.

 

Cuando nació la autonomía, se eligieron como símbolos de la comunidad, la imagen de Consuegra, con el castillo y los molinos. Y realmente esa son las raíces de nuestra tierra, el arquetipo universal de Don Quijote de la Mancha, representado en esos molinos, de los que Dominique Aubier, explica que se resume, el concepto judío y cabalistico de la obra. Y en esos castillos de la tierra de frontera, o lo que es lo mismo, la herencia judía y musulmana, y la de los cruzados que combatieron y murieron en sus tierras, y esa es la cultura que encierra este itinerario histórico que hoy hemos presentado.

 

Pero seríamos injustos, si olvidaramos que el genuino pensamiento castellano-manchego alcanzó un destacado lugar en la cultura europea, gracias al pensamiento judío castellano-manchego. Y es que la lo que hoy es nuestra región, es decir el núcleo germinal de Castilla la Mancha cristiana, propició una política de estrecha convivencia entre mozárabes, francos, judíos y musulmanes.

 

Y de todos ellos, merece una mención especial el elemento judío, porque si no hicieramos referencia a este elemento cultural, tendríamos que retrasar la andadura del pensamiento en nuestra región hasta la aparición de la primera Escuela de Traductores de Toledo, negando la verdad, y es que aquella Escuela, no fue un hecho autónomo y sin precedentes históricos, sino todo lo contrario, la consecuencia de la convivencia y la tolerancia. 

 

Las raíces profundas las encontramos en el Toledo Musulmán, y en su pensamiento cultural y científico. Y el nexo de unión entre aquella tradición y el nacimiento de la problemática filosófica y científica castellano-manchego, fue el elemento judío, poseedor de las llaves de la cultura y de la instrucción y asentado en las tierras conquistadas por Alfonso VI en los años finales del S. XI.

 

 

De Toledo a Córdoba, con una prolongación hasta Sevilla, o lo que es lo mismo, la ruta sirve de nexo, entre los dos grandes faros culturales que vieron nacer entre sus calles, lo que se ha denominado el renacimiento medieval.

 

Son estos los años en los cuales se configura decisivamente la trayectoria histórica de la cultura judía. Por un lado, en efecto, la conquista que, en 1099, llevan a cabo los cruzados en Tierra Santa acarrea no solamente la destrucción de las comunidades judías en Palestina sino que obliga a la cultura hebrea a buscar nuevos asientos y trasladarse a Occidente, al socaire del desarrollo que la ciencia y el pensamiento judío ya había adquirido en Al-Andalus.

 

Por ello, la presencia judía entre los "nuevos" castellanos se vió acrecentada por la llegada de aquellos hebreos , y cuando tiene lugar la reconquista de Alfonso VI, de Toledo, se les suma además la llegada de judíos que huyen de los reinos del sur musulmán. Y es que en esas fechas, los musulmanes de Toledo, eran ya pocos y muy pobres.

 

La influencia judía, la tenemos en la figura del Rabbí YOsef Nasí Ferruziel, más conocido como Cidiello, médico y consejero de Alfonso VI. Y es que el pueblo hebreo, ejercitó en gran medida, las profesiones liberales, haciendo del saber un instrumento de influencia socio-económica y política.

 

Al mismo tiempo, a finales del S. XI, en la España musulmana, se vive un pujante florecimiento científico, filosófico y literario, convirtiendo Al-Andalus, gracias a personajes como Avicena, Alfarabí, o AL-Kindi, en la heredera directa del pensamiento del oriente musulmán, culminando con la aparición de Averroes.

 

La accidentada llegada a Córdoba de Rabbí Mosé ben Hanoi, el más alto dirigente de la escuela Sura, que será nombrado más adelante jefe de la judería cordobesa, marca un antes y un después, desde allí se estimula a los judíos a entrar en comunicación los avanzados planteamientos de la cultura árabe. A mediados del S. XI, según el testimonio de Ibn Ezra, los judíos españoles se consideraban ya "superiores" a todos los de los demás asentamientos europeos, y Córdoba, es la capital de la cultura hispano-hebrea, la dar al`ulúm, o casa de las ciencias.

 

En 1147, cuando Alfonso VII, toma Calatrava, Caracuel, Almodóvar y Alcudia, asegurandose la cuenca central del Guadiana, consigue en cierta manera comenzar a presentar el Reino de Toledo, como una tierra de libertad, de carácter tolerante, donde los judíos, tendrán una importante participación en los asuntos públicos, así como a los moros que se quedaron en las tierras cristianas ( Fuero de Guadalajara de 1133), y en ese Fuero, se obliga a los judío a formar parte de las tropas reales, lo cual, más que una obligación, era un honor. Véase el ejemplo, los templarios dejarán como gobernador de la fortaleza de Calatrava, a un judío toledano.

 

Pero poco a poco, el protagonismo de Córdoba, comienza a dar paso a Toledo, el artífice es el Arzobispo don Raimundo, gran Canciller de Castilla, desde 1130 a 1150, que bajo el reinado de Alfonso VII, comienza a crear un círculo de intelectuales, la llamada "Escuela de Traductores de Toledo", que no es un centro físico, sino un verdadero centro intelectual, entendido como un grupo de personas que unen sus esfuerzos con vistas a la realización de labores científicas, filosóficas y de traducción, continuando desde un punto de vista cristiano, lo que años atrás inauguraran los musulmanes en Toledo y que se conoció como "sociedad de sabios". Y el apoyo institucional de esta agrupación de mentes, lo encontraron en el ciscterciense francés, Arzobispo de Toledo, don Raimundo de Sauvetat. Raimundo entendía que el engrandecimiento de los nuevos territorios cristianos pasaba por la colaboración con los no cristianos, en tareas culturales, y así es como nace en Toledo, "la revolución del siglo XII europeo"., donde comienzan a acudir sabios de toda Europa. Alan Guy, comenta "los toledanos estuvieron en el origen del espléndido florecimiento filosófico y teológico que se produjo en París en el siglo XIII, el cual fue el heredero de aquella aportación hispánica."

 

En el último tercio del s.XII, los judíos que son obligados a abandonar Al-Andalus, buscan refugio en Castilla la Mancha, y se asientan en la zona de Calatrava, que se convierte en el centro de acogida de los judiós que abandonan la Andalucía musulmanas, y llegan a crear pueblas propias, como Tlascala, Inesar, Casar del Asno.

 

 

El Gobernador, el Rabbi Yehuda, de la tribu de Judá, exilarca en el exilio, convertira la fortaleza de Calatrava, en los años del dominio templario en un lugar de asilo para los fugitivos de los almohades, y mientras dure la huida de cerebros desde Andalucía, la fortaleza permanecerá en su poder, los templarios junto a Yehuda, propiciarán que desde allí los judiós entren en Castilla la Nueva., no en vano las familias castellano manchegas de Ibn Ezra, Ibn Sosan, Alfakar, Haleví, y Abulafia, eran líderes reconocidos del mayor prestigio en toda Europa. Sin duda, Alfonso VIII, continuará de forma ejemplar, la política de tolerancia que empezara con Alfonso VI:

 

 

CRISTIANOS, MÚDEJARES Y MORISCOS

 

A pesar de la falta de estudios históricos y arqueológicos, sobre la presencia musulmana desde la conquista árabe, hasta la expulsión, en estos territorios, la influencia cultural es notable, tal y como se desprende, sin ir más lejos de los topónimos.

 

Tal y como explica Miguel F, Gómez Vozmediano,

 

"los bastiones de poder cordobés frente a los levantiscos mozárabes toledanos, eran los castillos de Calatrava la Vieja, Oreto, Piedrabuena, y Miraflores que conforman una auténtica frontera interior que salvaguardaba Al-Andalus tanto de las turbulencias políticas de la época como de las incursiones bélicas cristianas. Asimismo baluartes como los de Guadalerza, Malagón, Benavente, Alarcos, Carqacuel y Almodóvar del Campo, salvaguardaban la principal ruta de comunicaciones entre Toledo y Córdoba.

De este modo, durante la Plena edad Media, aúna ntes de producirse las sucesivas oleadas almorávides y almohades que asolaron la Península Ibérica, la zona contaba con fuertes contingentes berberiscos seminómadas, dedicados a la ganaderías caprina y ovina y a una tosca agricultura de subsistencia cerealística complementada por ocasionales cultivos hortofrutícolas. Tales pobladores solían resguardarse de las cabalgadas militares de unos y otros en pequeños castilletes empeñascados con aljibe, en cuyo perímetro exterior ( albacar) los allí albergados concentraban sus escasas pertenencias, tiendas, vestuarios, aperos de labor y rebaños, principalmente.

 

Estos moriscos, que viven en Yébenes, Sonseca, Ajofrín, Malagón, Almodóvar del Campo o Puertollano, se dedican a la labranza o la ganadería, además de a mercaderes, y sobre todo en el transcurrir del tiempo, los mudéjares, se dedican a la manufactura textil ( como tejedores, calceteros, boneteros, sastres, etc y otras labores, como el mimbre, orfebrería, cordobanes, silleros, carpinteros, oficios artesanos para los que están perfectamente cualificados.