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Monje frente al mar, Fiedrich (1809)
Monje frente al mar, Fiedrich (1809)

Lo importante es no dejar de hacerse preguntas.
(Albert Einstein)

 

En el transcurso de la vida, lugares, hechos, circunstancias, sentimientos y pensamientos que rondan nuestra cabeza, no dejan de plantearnos preguntas.

 

A veces, las respuestas que encontramos no son perfectas, ni las que deseabamos encontrar, simplemente son pequeñas verdades que nos llevan hacia la Verdad.

 

La búsqueda y no dejar de amar, es lo verdaderamente importante, porque la meta, al final, es simplemente el principio.

 

En esta página encontraremos un poco de todo, pero sobre todo muchas preguntas y alguna respuesta.

 

 

UNA PIZCA DE ARTE, FIEDRICH Y EL MONJE FRENTE AL MAR

Fiedrich, encontró el valor místico y simbólico de la naturaleza, que representó mediante imagenes-concepto. Su pintura es intelectual, impregnada de la filosofía de sus amigos, Goethe, Tieck, Shlegel, Kleist. 

 

Cuando se expuso por primera vez esta pintura, el público se quejó de que no podía ver nada, y eso era precisamente lo que quiso representar, el vacío. Un vacío que todo lo llena. Se valió de algo tan simple, como el mar, la bruma, y una duna. Kleist, escribió: "Yo era el monje, y el cuadro la duna; aquello que yo debía mirar con anhelo no estaba: el mar". Kleist, quería decir, que el monje intentaba ver el mar, pero la bruma se lo impedía. Ese muro, excita nuestra imaginación, "cuando un paisaje está cubierto por la niebla, parece mucho más sublime ya que eleva y amplía nuestra imaginación"... pero nos sume en la indefesión. El monje, es la humanidad, que se muestra desesperada ante la inmensidad que no alcanza. Es una pintura moderna que suprime el punto de fuga, como en una pintura oriental, lo cual desmorona el dominio antropocentrico del hombre sobre la naturaleza que predominó desde el Renacimiento. Fiedrich, cierra una ventana para mostrarnos otros espacios que no se ajustan a la medida del hombre. El cuadro es una profecía sobre los misticos horizontes cromáticos, de Rothko.

Este cuadro, simplemente me fascina :)